Acabo de leer unos consejos imprescindibles sobre cómo no realizar una práctica de programación, que, aparte de estar escritos en tono de humor, no sólo ridiculizan algunas actitudes de cebollino al programar sino que también critican algunas actitudes de verdadero cebollino ante la propia vida.
También me parece a tener en cuenta este otro texto sobre la asunción de la responsabilidad ante un suspenso. Igualmente puede aplicarse a la aceptación de la responsabilidad de nuestras acciones diarias (algo que muy raramente ocurre).
Etiquetas: programación
0 Comentarios:
»Escribir un comentario«
»Volver al «