Ayaan Hirsi Ali ha escrito un guión para rodar una película sobre la actitud del Islam hacia los gays. Esta mujer fue guionista y colaboradora del cortometraje Submission Part I de Theo Van Gogh, en el que se denunciaba la vejada situación de la mujer en el Islam. Tanto Van Gogh como ella recibieron numerosas amenazas de muerte de la tolerante y liberal comunidad islámica, tan receptiva a las críticas y tan respetuosa con sus detractores como siempre.
Ya asesinaron brutalmente a Theo Van Gogh hace un año. Ayaan Hirsi Ali tiene que vivir a día de hoy bajo protección policial permanente y su nuevo domicilio se guarda en secreto.
Admiro a las personas como Ayaan Hirsi que a pesar de recibir las amenazas de los intolerantes, las agresiones de los que desprecian la libertad y las críticas miopes de la izquierda holandesa, tiene el coraje de defender la libertad, los derechos humanos y los valores democráticos occidentales. Esta mujer es diputada del Partido Liberal Holandés, en el cual ingresó tras abandonar el Partido Laborista porque sus críticas al Islam y a determinados aspectos del multiculturalismo no eran bien recibidas dentro del Partido.
Me pregunto qué está pasando y qué más tiene que ocurrir para que algunos quieran abrir los ojos. ¿Es normal que tenga que rodarse una película con actores anónimos y sin mostrar los créditos para que nadie sufra las represalias de los islamistas? ¿Es normal que se acuse a estas personas de provocadores cuando lo único que hacen es defender los derechos humanos de aquellos a los que los islamistas asesinan o torturan? ¿Es normal que en vez de culpar al asesino de Van Gogh del homicidio que cometió se culpe al propio Van Gogh de haberlo provocado por hablar sin cortapisas? ¿Qué inicua ola de estulticia recorre nuestras sociedades y en especial a la izquierda europea que en vez de defender los valores que nos permiten convivir en libertad y democracia y criticar a aquellos que los amenazan, le reclama a los que denuncian la injusticia que tengan tolerancia con la violencia, la discriminación y el odio?
Tradicionalmente la izquierda europea se ha mostrado beligerante contra los abusos del cristianismo y seguramente comparto estas críticas. Pero no comprendo que se sea beligerante contra eso y permisivo con el islamismo, una concepción religiosa del mundo que es aun más intolerante, antiliberal y tremendamente peligrosa para nuestro modo de vida. Me parece que no somos lo suficientemente claros y honrados con esta cuestión. A veces ni siquiera el ateísmo activista occidental lo es, que sigue obsesionado con el cristianismo y no le presta apenas atención a los abusos del Islam.
Hay pocas voces dentro del Islam que se atrevan a hacer autocrítica y que compartan los valores democráticos occidentales, pero en ocasiones se escuchan argumentos (aunque sean minoritarios) mucho más razonables desde estas corrientes aperturistas del Islam que desde muchas instituciones occidentales. Es el caso de Irshad Manji que recientemente apoyaba en su editorial «¿Por qué tolerar el odio?», publicado en The New York Times, las declaraciones de Tony Blair en las que rechazaba tanto la Teocracia del Islam como la Teocracia de la Tolerancia.
Y es que igual que no es lo mismo ser sensible que sensiblero, tampoco es lo mismo ser tolerante que toleradizo. Deberíamos ir dándonos cuenta, porque en ello nos va nuestro futuro. Habría que preguntarle a los izquierdistas que piden que Ayaan Hirsi renuncie a su libertad de expresión para no molestar a la comunidad islámica con su película, qué actitud tomamos entonces ante los ahorcamientos públicos de homosexuales en Irán o ante otras clases de torturas o ejecuciones por la aplicación de la sharia.
Etiquetas: activismo, religión
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