Como soy un puñetero que no me quedo tranquilo y en el fondo me gusta chupar candado, desde hace unas semanas me están entrando otra vez ganas de culminar la apostasía que empecé y no terminé. Además, parece que cuando una idea te ronda la cabeza y piensas "ya lo dejaré para más tarde, que ahora hay otras prioridades", todo lo que te rodea conspira para recordártela permanentemente. Así que aunque solo sea por esta excusa barata, tendré que apostatar. No es cosa mía, por supuesto, son los hados.
Ana me envió el otro día un artículo de El País titulado Ángel el apóstata, donde contaban:
Prácticamente todos (un 94% de los españoles) estamos bautizados. Pero sólo el 77% se declara católico. Y hace siete años, un 83%. En una sociedad progresivamente más laica, abandonar la Iglesia parece tarea imposible: se solicita, pero el apóstata no sabe si ha conseguido su objetivo: o no le contestan o aducen que no pueden borrar un hecho histórico como es el bautismo. Un hombre ha ido más allá en su empeño: ha demandado a la Agencia de Protección de Datos por no ampararlo en su deseo de desaparecer de los anales de la Iglesia. Al tiempo, una proposición no de ley impulsada por Izquierda Unida insta al Gobierno a facilitar que los ciudadanos puedan renunciar a pertenecer a cualquier confesión.
(Fuente: El País)
Según comentan en Barrapunto, la Ley de Protección de Datos es de rango inferior al Concordato del 79 con el Vaticano, por lo que la privacidad de los datos personales se supedita a la inviolabilidad de los registros eclesiales.
Personalmente, a mí me importa poco constar como reneg... quiero decir apóstata en el libro de bautismo. Pensándolo bien, creo que constar como apóstata me gusta más. Es que soy un puñetero.
Mandé un burofax al obispado de Málaga, con fotocopia del DNI, en el que les comunicaba mi intención de apostatar. Me contestaron muy cortésmente:
Correspondo a su escrito dirigido al Sr. Obispo manifestando su determinación de renunciar a su pertenencia a la Iglesia Católica.
Por supuesto que no va a haber ningún inconveniente para ello, pero la normativa establecida es que, si no se presenta personalmente, deberá hacerlo ante un notario, para que se garantice que procede de la persona a la que hace referencia.
Le saluda atentamente, El Pro-Vicario General.
Esto es como con las telefónicas y los ADSL, que nadie te verifica nada para darte de alta pero luego para borrarte te lían la de Dios.
Al menos, hay que reconocerles el detalle de contestar, porque en otras diócesis ni mu. Pero hace casi un año de eso y la pereza de tener que ir expresamente a demostrar mi identidad (porque el notario te saca varios billetes) ha hecho que casi lo olvidara. Pero en cuanto termine el estrés de los exámenes llamaré para pedir cita. Será divertido.
Etiquetas: activismo, religión
2 Comentarios:
hola migue!
otro post sobre el tema: burocracia contra la apostasía
Interesante, como todo lo que me mandas. No veas si hay actividad con esto de la apostasía. Como decía un amigo: si la Iglesia sigue así, la carta de apostasía se va a convertir en un best-seller.
Non vicisti Galilae.
»Escribir un comentario«
»Volver al «