Después de las elecciones todo el mundo tiene explicaciones para los resultados. A posteriori siempre sale gratis encontrar causas de por qué tal partido gana representación o por qué tal otro pierde apoyo. No creo que los comentaristas políticos, que ahora parecen conocer las causas últimas de todo, se hubieran aventurado antes de las elecciones a hacer predicciones concretas de los resultados basándose en los evidentísimos argumentos que ahora utilizan a posteriori como verdades incontestables. Sin embargo tenían a su alcance la misma información tanto antes de la votación como después (exceptuando el propio resultado, claro). Es lo que tiene ser comentarista electoral o analista bursátil.
Aparte de explicaciones más o menos infalsables sobre el sexo de los ángeles, también circulan muchos mitos carentes de rigor que no solo se repiten en corrillos políticos y por gente de a pie, sino también en algunos medios (pasada ya la falsa precisión de las encuestas).
Uno que se ha puesto de moda es "el partido que gana las municipales, gana después las generales" (uno, dos, etc). Esta es la gráfica de las últimas elecciones generales y municipales (en millones de votantes):
Esta afirmación no se sostiene por varias razones:
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Compara churras con merinas, porque aunque los medios y los partidos se empeñen en trasladar la política nacional al ámbito municipal y existan electores que decanten su voto local por asuntos nacionales, está por demostrar dicha relación. Más bien parece que no es así a la vista de los datos porque en las generales hay mucha más participación (millones de votantes, como se ve en la gráfica). Habría que conocer también en qué proporción puede haber municipios en los que los partidos ganadores en generales y municipales sean distintos: comparar solo los votos totales a nivel nacional es engañoso porque se pierde esta información y las desviaciones pueden tender a compensarse.
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Por nuestra breve historia democrática hay muy pocas muestras para hacer afirmaciones tan contundentes. Ocho o nueve muestras son poco significativas.
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Además de la escasez de muestras, los votos y los partidos han seguido una evolución histórica que hace difícil extraer conclusiones. Por ejemplo, comparar el PSOE con el PP cuando éste era un partido minoritario y gobernaba UCD no tiene sentido (tiempos de Alianza Popular y Coalición Democrática, en el 77 y 79). Habría que comparar con UCD, muy próximo en votos al PSOE: sería interesante ver si se cumplía la doble victoria municipal/general. De todas formas no he encontrado datos municipales anteriores a 1987. A partir del 82 que gana el PSOE, ¿comparamos con AP, un partido que aún no se había consolidado como alternativa; con el perdedor UCD, un partido moribundo que desaparecería después; o con la suma de ambos? Es muy probable que el PSOE sacara más votos en las municipales entre 82 y 93 cuando además gobernaba España, porque la UCD/CDS se descomponía y el PP aún no se había consolidado como alternativa de gobierno al PSOE, por lo que tendría poco sentido usar esos datos. Sería más razonable comparar PSOE y PP a partir de 1993, cuando ambos partidos se configuran como alternativas de gobierno y sus diferencias de voto en municipales y generales se reducen notablemente (como diríamos en teleco, se entra en la fase estacionaria tras el transitorio).
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Hay otro problema: ¿dónde establecemos el umbral ganador? Hay casos en los que la victoria es clara (1993, 1995, 2000 y 2004), pero me parece descabellado llamar ganador a un partido que solo supera al adversario en un 1% o incluso menos, máxime cuando cada uno ronda el 40% de los votos. Hay un empate casi totalmente coincidente en las tres últimas municipales, no así en las generales.
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Pueden apreciarse incluso tendencias opuestas. En 1996 gana el PP las generales, pero en las municipales de 1999 el PSOE se recupera de su caída previa y el PP cae en la misma proporción. Sin embargo, en las siguientes generales de 2000 el PP gana de goleada al PSOE que pierde un millón y medio de votos. Esto vuelve a seguir sin extrapolarse en las siguientes municipales, que vuelven a empatar.
En definitiva, afirmar que el PP puede ganar las siguientes elecciones por tener un 1% más de votos que el PSOE no tiene ninguna base. Ese dato no nos aporta ninguna información.
Etiquetas: política, sentido crítico
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